Cuando te compraS tu juguete preferido y lo sacas en muchas cuotas, cuando salga la nueva versión todavía estarás pagando el primero. No te quedes obsoleto y aprende a endeudarte.

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Consejos de Ahorro, Gasto e Inversión

En esta sección te entregamos algunos consejos sobre cómo ahorrar, gastar e invertir, los tres componentes principales de tu vida financiera.

La importancia del Presupuesto

El presupuesto permite organizar tu dinero y hacer frente a los gastos generales de la vida cotidiana; es decir, estimar cuáles serán tus ingresos y gastos que van a producirse en un período determinado (diario, semanal, mensual, anual).

El presupuesto es una herramienta que te permite asumir el control de tus finanzas, identificar concretamente todos tus gastos, llevar un control de la forma en que gastas tu dinero, decidir lo que puedes y no puedes comprar, crear un plan de ahorro y decidir cómo te puedes proteger frente a gastos imprevistos.

Para hacer tu presupuesto, debes tener claro tus ingresos e ir registrando tus gastos, todos tus gastos. Si gastas más de lo que recibes, revisa si todos tus gastos son debido a una necesidad o a un deseo impulsivo que podrías haber evitado.

Las necesidades son gastos indispensables para vivir; es decir, no se pueden ni ignorar ni aplazar. En cambio, los deseos son algo que quieres, pero que realmente no necesitas; por lo tanto, se pueden ignorar y aplazar. La planificación te ayuda a obtener o alcanzar objetivos mayores, si eres ordenado y te fijas un plan de ahorro, podrás comprarte lo que deseas, como un auto, financiar un viaje, etc.

Por último, recuerda que en tu presupuesto los flujos deben coincidir: tienes que tener el dinero para pagar las cuentas en las fechas de vencimiento, de otra forma te generarán mayores costos.

Ahorra siempre

El ahorro no es el dinero que sobra en el mes, sino que es un monto se destina periódicamente para este fin. El nivel de ingreso tiene poco o nada que ver con ahorrar. Hay que considerar el ahorro como un hábito, aun cuando sea por montos pequeños. Por eso, si en un mes tus gastos son mayores que tus ingresos solo reduce el monto destinado al ahorro para evitar endeudarte pero retómalo el mes siguiente.

Elabora un presupuesto mensual en el que anotes cuánto dinero dispones, cuáles son tus gastos y cuánto vas a destinar al ahorro y emergencias. Además, establece metas de ahorro que sean alcanzables tanto en el corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, si dentro de seis meses quieres comprar la entrada para un concierto, desde ya puede planificar cuánta plata debes ahorra mensual.

Para que tu ahorro rinda lo que esperas, cotiza para ver qué institución ofrece más y si quieres arriesgarte lo menos posible, prefiere el ahorro tradicional en cuentas de ahorro o depósitos a plazo.

En todo caso, diversifica tus ahorros y no metas todos los huevos en la misma canasta. Una vez que hayas puesto el dinero en una institución confiable, revisa, ordena y guarda los documentos, porque eso es fundamental a la hora de querer liquidar estos ahorros o inversiones.

Un ejemplo son las Cuentas de Ahorro, que es un producto de los bancos que permite ir juntando dinero, en especial para las personas que tienen la voluntad de ahorrar periódicamente, contando con seguridad, reajustes e intereses.

Hay que tener ojo, cotizar y comparar cuando uno quiera abrir una cuenta de ahorro, ya que algunas cobran costos de mantención y comisiones. Preguntar también si incluyen reajustes y pagan intereses y en qué períodos (mes, al semestre al año). Las cuentas de ahorro permiten postular a algunos subsidios, el caso más conocido son las cuentas de ahorro para la vivienda.

¿Tienes la posibilidad de invertir?

La inversión es una opción que busca que tu dinero te dé beneficios, lo que implica generalmente que pospongas tu consumo presente, apostando que ello te dará ganancias que aumentarán tu bienestar económico en el futuro.

Si eres una persona que no le gusta el riesgo, siempre será más seguro un instrumento que te dé un rendimiento fijo, y viceversa, si no tienes problemas con el riesgo y apuestas a recibir mayores ganancias, evalúa invertir en instrumentos que si bien te pueden hacer ganar más, también pueden llevarte a perder gran parte del dinero que invertiste. Tómate el tiempo necesario y compara alternativas hasta encontrar la que mejor se ajusta a ti. Nunca inviertas en productos que no entiendas.

Para comenzar a invertir, elimina primero las deudas por las que pagas altos intereses y mejora tu situación financiera actual, antes de tomar decisiones de inversión.

La disciplina y paciencia son rasgos importantes para el pequeño inversor. El miedo y la codicia son tus enemigos. Si alguien te ofrece una inversión “demasiado buena para ser verdad” lo más probable es que no sea verdad. Sospecha de esas altas rentabilidades con bajos riesgos, lo más probable es que sea una estafa.

Siempre es mejor hacer inversiones en aportes periódicos y regulares, aunque sean de pequeña cantidad, en vez de esperar momentos oportunos para invertir cantidades más grandes.

Pide lo que necesites; no, más

Es importante hacer un presupuesto, ya que te ayudará a ordenar tu vida financiera y tener una buena planificación. Debes priorizar las necesidades y jerarquizarlas, separando tus necesidades de tus deseos, sin renunciar a darte gustos, pero en forma ordenada. Por ejemplo, si has pensado en comprar un auto, trata de que no sea a muchas cuotas para que no se desvalorice antes de terminar de pagarlo.

Antes de pedir un crédito es fundamental reflexionar con honestidad y responsabilidad la capacidad de pago con la que se cuenta, no solo en el momento sino toda la duración del crédito. Siempre debes tener presente que al momento de obtener un crédito te comprometes a cumplir con los acuerdos establecidos, con el pago tanto de intereses como de comisiones y con el plazo. Debes recordar que en caso de atrasarte puedes estar expuesto a que te cobren intereses más altos, gastos de cobranza e incluso que te incluyan en los informes o boletines de deudores en calidad de moroso.

Usa responsablemente el crédito

Paga siempre el total facturado de la tarjeta de crédito o al menos un monto mayor al mínimo para ir bajando el nivel de la deuda con la finalidad que se pague lo antes posible y no arrastrar eternamente deudas en las tarjetas. Si tienes deudas repartidas en distintos productos financieros, es mejor consolidarlas en un solo producto –por ejemplo un crédito de consumo- para pagar una sola cuota y bajar la carga financiera, idealmente dejando de utilizar los demás productos hasta no terminar de pagar esta nueva única deuda.

Usa la línea de crédito únicamente en situaciones de emergencia porque es un crédito de alto costo y al no tener cuotas específicas posibilita que la deuda pueda crecer sin que nos demos cuenta fácilmente. Hay empresas que ofrecen hacer una transacción con tu cupo en dólares y te entregan el monto en pesos chilenos cobrándote comisiones por ello. De esta forma, puedes obtener dinero en forma rápida, pero más caro que cualquier otro producto del mercado. Lo anterior, es porque quedas endeudado en la tarjeta (pagando los intereses y comisiones que correspondan) y, por otra parte, porque también pagas una comisión a la empresa que te entrega el dinero.

La CAE te ayuda a pagar menos

Aunque tiene la misma sigla, hay que entender que “la CAE” es la Carga Anual Equivalente, que es un indicador de la carga financiera que permite comparar créditos. Mientras que “el” CAE es el Crédito con Aval del Estado destinado a financiar los estudios universitarios.

La CAE considera todos los gastos y costos del crédito, y los expresa en un solo porcentaje que permite compararlo con otras empresas que ofrecen el mismo crédito. Siempre fíjate que los créditos sean a un mismo plazo y sobre un mismo monto. Elige siempre “La” CAE más baja.

Usando la CAE es posible comparar fácilmente créditos de un mismo monto y plazo; es decir, sirve para medir el costo financiero por que incluye todos los costos asociados al crédito.

Al cotizar tu crédito siempre exige que te den la CAE.

Cuota chica, crédito largo

La cuota chica cuesta caro. Hay que pactar las cuotas necesarias que tengan un monto que puedas pagar. Pero debes tener presente que mientras más chica la cuota, más largo el plazo y más caro el crédito.

Las facilidades de pago no son gratis. Hay que calcular cuánto cuestan los meses de gracia y de no pago, ya que generalmente generan costos. Pregunte por esos costos para ver si te conviene.

Aprende a usar tus tarjetas de crédito

Es importante que aprendas cómo operar tu tarjeta y sacarle el mayor provecho. Cada vez que quieras comprar en cuotas pide la tasa de interés y la CAE y compara entre distintos períodos. Si conoces cuánto cuestan las operaciones que realizas, identificarás las verdaderas ofertas. No te quedes solo con las cuotas o con que se trata de una oferta, infórmate.

El pago mínimo de las tarjetas de crédito no baja la deuda, sólo se pagan los intereses, por lo que si sólo pagas lo mínimo permanecerás endeudado y tendrás que pagar nuevos intereses. Si eliges no pagar una cuota, te aplicarán intereses adicionales además de los costos de cobranzas a partir de los 20 días de atraso.

Si tienes mucho tiempo una deuda en tu tarjeta, evalúa la posibilidad de buscar una alternativa de crédito más barato. Siempre puedes pagar el total de la deuda. Ordena tus gastos y concentra tus productos de crédito para saber cuánto debes.

Utiliza tus tarjetas para lo que son contratadas, si alguien te ofrece hacer operaciones que no son aquellas para las que se usan las tarjetas, no lo hagas, podrían involucrar otros costos además de los propios de la tarjeta.

Si tienen más de una tarjeta, compara los cobros, ya que todos los estados de cuenta son estándares, así podrá ver todos los costos asociados.

La importancia del Presupuesto

El presupuesto permite organizar tu dinero y hacer frente a los gastos generales de la vida cotidiana; es decir, estimar cuáles serán tus ingresos y gastos que van a producirse en un período determinado (diario, semanal, mensual, anual).

El presupuesto es una herramienta que te permite asumir el control de tus finanzas, identificar concretamente todos tus gastos, llevar un control de la forma en que gastas tu dinero, decidir lo que puedes y no puedes comprar, crear un plan de ahorro y decidir cómo te puedes proteger frente a gastos imprevistos.

Para hacer tu presupuesto, debes tener claro tus ingresos e ir registrando tus gastos, todos tus gastos. Si gastas más de lo que recibes, revisa si todos tus gastos son debido a una necesidad o a un deseo impulsivo que podrías haber evitado.

Las necesidades son gastos indispensables para vivir; es decir, no se pueden ni ignorar ni aplazar. En cambio, los deseos son algo que quieres, pero que realmente no necesitas; por lo tanto, se pueden ignorar y aplazar. La planificación te ayuda a obtener o alcanzar objetivos mayores, si eres ordenado y te fijas un plan de ahorro, podrás comprarte lo que deseas, como un auto, financiar un viaje, etc.

Por último, recuerda que en tu presupuesto los flujos deben coincidir: tienes que tener el dinero para pagar las cuentas en las fechas de vencimiento, de otra forma te generarán mayores costos.

Ahorra siempre

El ahorro no es el dinero que sobra en el mes, sino que es un monto se destina periódicamente para este fin. El nivel de ingreso tiene poco o nada que ver con ahorrar. Hay que considerar el ahorro como un hábito, aun cuando sea por montos pequeños. Por eso, si en un mes tus gastos son mayores que tus ingresos solo reduce el monto destinado al ahorro para evitar endeudarte pero retómalo el mes siguiente.

Elabora un presupuesto mensual en el que anotes cuánto dinero dispones, cuáles son tus gastos y cuánto vas a destinar al ahorro y emergencias. Además, establece metas de ahorro que sean alcanzables tanto en el corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, si dentro de seis meses quieres comprar la entrada para un concierto, desde ya puede planificar cuánta plata debes ahorra mensual.

Para que tu ahorro rinda lo que esperas, cotiza para ver qué institución ofrece más y si quieres arriesgarte lo menos posible, prefiere el ahorro tradicional en cuentas de ahorro o depósitos a plazo.

En todo caso, diversifica tus ahorros y no metas todos los huevos en la misma canasta. Una vez que hayas puesto el dinero en una institución confiable, revisa, ordena y guarda los documentos, porque eso es fundamental a la hora de querer liquidar estos ahorros o inversiones.

Un ejemplo son las Cuentas de Ahorro, que es un producto de los bancos que permite ir juntando dinero, en especial para las personas que tienen la voluntad de ahorrar periódicamente, contando con seguridad, reajustes e intereses.

Hay que tener ojo, cotizar y comparar cuando uno quiera abrir una cuenta de ahorro, ya que algunas cobran costos de mantención y comisiones. Preguntar también si incluyen reajustes y pagan intereses y en qué períodos (mes, al semestre al año). Las cuentas de ahorro permiten postular a algunos subsidios, el caso más conocido son las cuentas de ahorro para la vivienda.

¿Tienes la posibilidad de invertir?

La inversión es una opción que busca que tu dinero te dé beneficios, lo que implica generalmente que pospongas tu consumo presente, apostando que ello te dará ganancias que aumentarán tu bienestar económico en el futuro.

Si eres una persona que no le gusta el riesgo, siempre será más seguro un instrumento que te dé un rendimiento fijo, y viceversa, si no tienes problemas con el riesgo y apuestas a recibir mayores ganancias, evalúa invertir en instrumentos que si bien te pueden hacer ganar más, también pueden llevarte a perder gran parte del dinero que invertiste. Tómate el tiempo necesario y compara alternativas hasta encontrar la que mejor se ajusta a ti. Nunca inviertas en productos que no entiendas.

Para comenzar a invertir, elimina primero las deudas por las que pagas altos intereses y mejora tu situación financiera actual, antes de tomar decisiones de inversión.

La disciplina y paciencia son rasgos importantes para el pequeño inversor. El miedo y la codicia son tus enemigos. Si alguien te ofrece una inversión “demasiado buena para ser verdad” lo más probable es que no sea verdad. Sospecha de esas altas rentabilidades con bajos riesgos, lo más probable es que sea una estafa.

Siempre es mejor hacer inversiones en aportes periódicos y regulares, aunque sean de pequeña cantidad, en vez de esperar momentos oportunos para invertir cantidades más grandes.

Pide lo que necesites; no, más

Es importante hacer un presupuesto, ya que te ayudará a ordenar tu vida financiera y tener una buena planificación. Debes priorizar las necesidades y jerarquizarlas, separando tus necesidades de tus deseos, sin renunciar a darte gustos, pero en forma ordenada. Por ejemplo, si has pensado en comprar un auto, trata de que no sea a muchas cuotas para que no se desvalorice antes de terminar de pagarlo.

Antes de pedir un crédito es fundamental reflexionar con honestidad y responsabilidad la capacidad de pago con la que se cuenta, no solo en el momento sino toda la duración del crédito. Siempre debes tener presente que al momento de obtener un crédito te comprometes a cumplir con los acuerdos establecidos, con el pago tanto de intereses como de comisiones y con el plazo. Debes recordar que en caso de atrasarte puedes estar expuesto a que te cobren intereses más altos, gastos de cobranza e incluso que te incluyan en los informes o boletines de deudores en calidad de moroso.

Usa responsablemente el crédito

Paga siempre el total facturado de la tarjeta de crédito o al menos un monto mayor al mínimo para ir bajando el nivel de la deuda con la finalidad que se pague lo antes posible y no arrastrar eternamente deudas en las tarjetas. Si tienes deudas repartidas en distintos productos financieros, es mejor consolidarlas en un solo producto –por ejemplo un crédito de consumo- para pagar una sola cuota y bajar la carga financiera, idealmente dejando de utilizar los demás productos hasta no terminar de pagar esta nueva única deuda.

Usa la línea de crédito únicamente en situaciones de emergencia porque es un crédito de alto costo y al no tener cuotas específicas posibilita que la deuda pueda crecer sin que nos demos cuenta fácilmente. Hay empresas que ofrecen hacer una transacción con tu cupo en dólares y te entregan el monto en pesos chilenos cobrándote comisiones por ello. De esta forma, puedes obtener dinero en forma rápida, pero más caro que cualquier otro producto del mercado. Lo anterior, es porque quedas endeudado en la tarjeta (pagando los intereses y comisiones que correspondan) y, por otra parte, porque también pagas una comisión a la empresa que te entrega el dinero.

La CAE te ayuda a pagar menos

Aunque tiene la misma sigla, hay que entender que “la CAE” es la Carga Anual Equivalente, que es un indicador de la carga financiera que permite comparar créditos. Mientras que “el” CAE es el Crédito con Aval del Estado destinado a financiar los estudios universitarios.

La CAE considera todos los gastos y costos del crédito, y los expresa en un solo porcentaje que permite compararlo con otras empresas que ofrecen el mismo crédito. Siempre fíjate que los créditos sean a un mismo plazo y sobre un mismo monto. Elige siempre “La” CAE más baja.

Usando la CAE es posible comparar fácilmente créditos de un mismo monto y plazo; es decir, sirve para medir el costo financiero por que incluye todos los costos asociados al crédito.

Al cotizar tu crédito siempre exige que te den la CAE.

Cuota chica, crédito largo

La cuota chica cuesta caro. Hay que pactar las cuotas necesarias que tengan un monto que puedas pagar. Pero debes tener presente que mientras más chica la cuota, más largo el plazo y más caro el crédito.

Las facilidades de pago no son gratis. Hay que calcular cuánto cuestan los meses de gracia y de no pago, ya que generalmente generan costos. Pregunte por esos costos para ver si te conviene.

Aprende a usar tus tarjetas de crédito

Es importante que aprendas cómo operar tu tarjeta y sacarle el mayor provecho. Cada vez que quieras comprar en cuotas pide la tasa de interés y la CAE y compara entre distintos períodos. Si conoces cuánto cuestan las operaciones que realizas, identificarás las verdaderas ofertas. No te quedes solo con las cuotas o con que se trata de una oferta, infórmate.

El pago mínimo de las tarjetas de crédito no baja la deuda, sólo se pagan los intereses, por lo que si sólo pagas lo mínimo permanecerás endeudado y tendrás que pagar nuevos intereses. Si eliges no pagar una cuota, te aplicarán intereses adicionales además de los costos de cobranzas a partir de los 20 días de atraso.

Si tienes mucho tiempo una deuda en tu tarjeta, evalúa la posibilidad de buscar una alternativa de crédito más barato. Siempre puedes pagar el total de la deuda. Ordena tus gastos y concentra tus productos de crédito para saber cuánto debes.

Utiliza tus tarjetas para lo que son contratadas, si alguien te ofrece hacer operaciones que no son aquellas para las que se usan las tarjetas, no lo hagas, podrían involucrar otros costos además de los propios de la tarjeta.

Si tienen más de una tarjeta, compara los cobros, ya que todos los estados de cuenta son estándares, así podrá ver todos los costos asociados.